La Ortodoncia

CORRECTIVA

La ORTODONCIA es la especialidad odontológica que trata la prevención y tratamiento de los problemas de alineación, posición de los dientes y por supuesto, del factor funcional, es decir, la maloclusión dental que puede provocar una incorrecta mordida.

La Ortodoncia enfrenta problemas que van mucho más allá de la colocación individual y pormenorizada de las piezas dentarias, y afronta, por el contrario, la corrección de alteraciones de los maxilares, de la cara y, sobre todo, de los trastornos funcionales de la masticación.

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La edad adecuada para tratar las maloclusiones varía según el tipo de problema y su gravedad. Por lo tanto, es aconsejable consultar al ortodoncista tan pronto se descubra una anomalía. De todas formas recomendamos que, se detecte o no un problema, se lleve a los niños para revisión por el ortodoncista al menos a los seis años. Los tratamientos ortodóncicos suelen asociarse con la adolescencia, pero, como se verá más adelante, aunque no se empiece el tratamiento a edad temprana, es importante, sin embargo, llevar a cabo un control para asegurar la mejor salud dental de los hijos. La Ortodoncia es una Especialidad Sanitaria más compleja de lo que puede parecer en un principio. Asegúrese de que solo quién está debidamente formado y, por tanto, puede adentrarse en los intrincados problemas diagnósticos y terapéuticos, se hace cargo del caso para que así pueda el tratamiento rendir óptimos resultados.

La mayoría de los pacientes que se deciden por la ortodoncia lo hacen por motivos puramente estéticos. Y es cierto que la estética facial generalmente mejora de forma considerable tras un tratamiento de ortodoncia, sin embargo, el factor estético no es el único a tener en cuenta a la hora de decidirse por una ortodoncia. Una mala posición de los dientes hace más difícil la higiene en la cavidad bucal, favoreciendo la formación de caries dental, la acumulación de placa y de bacterias, y en consecuencia, aumentando la posibilidad de contraer periodontitis o enfermedad periodontal (inflamación de las encías).

Definir la belleza es muy difícil. Sin embargo, un rostro atractivo siempre se encuadra dentro de proporciones armónicas, con las variaciones personales y raciales de cada uno, donde las medidas juegan un papel importante, aunque  ¡sólo como valores referenciales! Existe relación entre la posición de las piezas dentarias y el resto del conjunto formado por los maxilares y la cara, por eso es imprescindible conocer como se acoplan normalmente entre sí, pues la meta hacia la que se dirige el ortodoncista es el ensamblaje armónico de todas ellas. Lo que el ortodoncista hace es conformar relaciones de dientes y maxilares. La propia naturaleza de cada paciente es la que, más adelante, añadirá los ajustes compensatorios a cada caso, de acuerdo con el tipo facial propio de cada uno, todo ello dentro del marco de la individualidad personalizada. El ortodoncista interpreta debidamente y, por tanto, aconseja y decide sobre la variabilidad de la norma, pues para ello recibe formación complementeria específica en esta especialidad.

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Todos los problemas que se solucionan fácilmente con la ortodoncia afectan al estado general del paciente, ya que la salud de la boca incide directamente en otros órganos y perjudica a funciones vitales como la digestión, la respiración, el sentido del gusto o la fonación.

La fonación queda afectada debido a que la producción de sonidos se realiza fundamentalmente en la boca y por tanto, una mala posición dental afecta a la manera en la que pronunciamos. En relación con el aparato digestivo debemos apuntar que si en la boca no se produce una adecuada masticación, la digestión se realizará de forma incorrecta. Otras patologías como ruidos al abrir y cerrar la boca, roncar, apneas del sueño e incluso algunos dolores del oído o de la cabeza, pueden deberse a patologías relacionadas con la salud bucal.

Por último, no debemos menospreciar el efecto psicológico y emocional que produce en las personas el tener que esconder la sonrisa por el temor a que la gente se fije en las malformaciones. Según los especialistas, estos factores perjudican sensiblemente las relaciones sociales y la aceptación de la imagen de uno mismo. La buena noticia es que, una vez finalizado el tratamiento, las personas relatan un rápido aumento de la autoestima y la seguridad en ellas mismas.

Los tratamientos de ortodoncia pueden ser interceptivos o correctivos. Los primeros tratan de evitar alteraciones mayores, mientras que los segundos alcanzan resultados denitivos.

El tratamiento interceptivo, por lo general, se inicia y concluye durante la dentición temporal o mixta. No descartan la posibilidad de una corrección posterior, ante la aparición de otra anomalía similar o diferente. Este tipo de tratamiento, es utilizado regularmente para corregir hábitos anormales, que pueden interferir en el patrón regular de crecimiento de la cara y maxilares. Algunas maloclusiones que surgen de hábitos como el de succión del pulgar pueden corregirse por sí solas al cesar la costumbre. Desafortunadamente, en muchas otras ocasiones se producen maloclusiones que requieren tratamiento ortodoncico, aunque lo sea con aparatos simples. Los tratamientos interceptivos se orientan, por tanto, a la corrección de toda alteración incipiente, dado que, de no tomarse algún tipo de medidas, empeoraría la maloclusión. El ortodoncista ha sido formado en crecimiento y desarrollo para determinar con exactitud la complejidad de la situación.

Cuando el tratamiento interceptivo no se ha realizado, o bien no ha resultado suciente por la naturaleza de la maloclusión, entonces es necesario hacer un tratamiento correctivo. En este caso, dirigido a corregir una maloclusión consolidada. Para los tratamientos correctivos se utilizan, principalmente, tres tipos de aparatos: Aparatos funcionales, removibles y fijos. Lo más aconsejable es comenzar estos tratamientos alrededor de los 10 ó 12 años. Aproximadamente duran entre año y medio y tres años, y suelen concluirse cuando la dentición permanente se ha completado, a excepción de los molares del juicio. El referirnos a una edad ideal para comenzar los tratamientos correctivos, no signica que no puedan iniciarse más avanzada la adolescencia, o bien en edad adulta. Ahora bien, dependiendo de la edad los tratamientos de ortodoncia tendrán objetivos y resultados diferentes. Aunque se insiste en la importancia del tratamiento precoz o adolescente, cada vez se tratan con éxito más irregularidades de adultos. Los tratamientos en pacientes adultos se suelen llevar a cabo también en colaboración con el odontólogo general y otros odontólogos especialistas. No existe razón alguna para que una persona adulta renuncie a plantearse la posibilidad de un tratamiento de ortodoncia en esta época de técnicas avanzadas y con un entorno social que está dando gran importancia a la presencia personal. Sin embargo, hay que ser consciente de que los tratamientos de ortodoncia tienen limitaciones, de las que hay que ser conscientes, y que deberán ser identificadas y compensadas de la manera más efectiva. De ahí el concepto individualizado que tiene que aplicar a cada tratamiento correctivo. En casos de deformidad extrema resulta necesario combinar la ortodoncia con la cirugía. El ortodoncista recomendará entonces a un cirujano bucal o maxilofacial para, conjuntamente, elaborar el plan de tratamiento que proceda. Cuando se hace evidente la necesidad de un tratamiento correctivo, es importante seleccionar un ortodoncista. El Odontólogo general sugerirá el que crea más capacitado, y cuya técnica y resultados le merezcan garantía.

Los aparatos funcionales son aparatos que si, en principio, únicamente realizan modicaciones funcionales, luego dan lugar a cambios estructurales. Este tipo de aparatos de ortopedia funcional, tienen su indicación mas precisa durante la dentición temporal o la dentición mixta.El uso de los aparatos funcionales requiere de una gran colaboración por parte del paciente, que deberá llevarlos todo el tiempo que se le indique.

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Los aparatos removibles, son aquellos que se los puede quitar el mismo paciente para limpieza, pero que, cuando se usan, van firmemente sujetos a las piezas dentarias (en ocasiones estos aparatos van fijados a los dientes con un adhesivo, de tal forma que el paciente no se lo puede quitar). Estos aparatos son de gran utilidad para la expansión de los maxilares, sobre todo del superior. No se debe pensar en ellos como alternativa a los aparatos fijos con bandas o brackets, como tantos, desafortunadamente, lo hacen; aunque, eso sí, tienen cabida en la aparatología del ortodoncista, que es quien mejor sabrá usarlos cuando y como proceda.

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Los aparatos fijos son “la primera división” de la aparatología ortodóncica. Son los únicos que, debidamente utilizados, pueden realizar todo tipo de movimientos, tales como los de enderezamiento y torsión, corporales o en masa, rotaciones y demás. La utilización añadida de los aparatos extraorales, les aporta componentes de corrección ortopédica, en el más estricto sentido de la palabra. Para conseguir resultados precisos, los aparatos fijos necesitan de una meticulosísima técnica, mediante la colocación precisa de bandas y brackets cementados sobre todas y cada una de las piezas dentarias, así como de una serie de sofisticados arcos para lograr los desplazamientos a que haya lugar, de acuerdo con el plan de tratamiento elaborado. Los aparatos fijos tienen capacidad para desplazar de forma individual a todas y cada una de las piezas dentarias en cualquier dirección del espacio, lo que no sucede con los demás aparatos. En muchas ocasiones es necesaria la utilización de elásticos intermaxilares, que, debidamente enganchados donde se señale, proporcionan la presión necesaria para mover dientes y maxilares hacia sus posiciones correctas. Los elásticos o gomas intermaxilares, tendrán que utilizarse el número de horas que se indique, de no hacer se así, se puede alargar el tiempo del tratamiento e incluso no alcanzar su mejor resultado.

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También he de nombrar los aparatos extraorales como el anclaje extraoral y la mentonera. Los aparatos extraorales crean fuerzas especiales que dirigen el crecimiento de la cara y de los maxilares. También se utilizan para mover los dientes hacia posiciones mejores o bien para impedir que se desplacen cuando no deben hacerlo. La utilización regular de los aparatos extraorales ayuda a conseguir óptimos resultados. Habrá que llevarlos el número de horas que se indiquen.  Habrá que seguir con exactitud las instrucciones que dé el ortodoncista, como única forma de terminar antes y mejor los tratamientos de ortodoncia. Recordar que el éxito del resultado está en manos del propio paciente, tanto como en las del especialista.

 

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La última técnica utilizada en ortodoncia es Invisaling. Esta técnica (que ahora se encuentra en auge) endereza los dientes mediante aligners prácticamente invisibles y extraíbles, que se fabrican a medida para garantizar efectividad y comodidad durante el tratamiento. Es uno  de los tratamientos estéticos más demandado por los pacientes adultos. Puede ser igual o más efectivo que los brackets metálicos tradicionales, sobre todo cuando nos referimos a los problemas dentales más comunes. Puede corregir todo tipo de maloclusiones, alinear los dientes y eliminar posibles espacios negros entre ellos. El candidato ideal es aquel paciente que ya tiene prácticamente todos los dientes permanentes. Sin embargo, es responsabilidad del orotodoncista evaluar si realmente el paciente es un buen candidato para la técnica. El tratamiento con Invisalign suele durar lo mismo que el tratamiento con brackets tradicionales. No obstante, la duración siempre depende de la severidad del problema dental y sólo puede ser determinada por el ortodoncista en cuestión. La técnica es más efectiva cuando se lleva 20 o 22 horas al día. Los alineadores deben reemplazarse cada dos semanas en la clínica dental. A pesar de estas citas fijas, suelen requerir menos visitas en general que los brackets tradicionales.

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Como podemos ver, la boca no se encuentra separada de nuestro cuerpo sino que forma parte de él y su salud influye directamente en nuestra salud general tanto a nivel físico como a nivel emocional y ambos factores tienen una consecuencia directa en nuestra calidad de vida.

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